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Por: Psic. Cony Linn

Para muchas familias, la dinámica cambio, ya que los hijos que habían ido a estudiar a la universidad a otra ciudad o en otro país regresaron al hogar y existe una creciente preocupación sobre cómo afectará este tiempo de aislamiento la salud emocional de nuestros hijos. El regreso de los hijos al nido

He sabido que esta situación de confinamiento puede tener efectos negativos en la adaptación y en la salud emocional de los jóvenes, a su vez, nos ofrece una gran oportunidad de aprendizaje y unión familiar.

El hecho de que estos cambios no ordinarios limiten la libertad de relacionarse con amigos conlleva a que sean menos comunicativos, se aíslen doblemente dentro de sus cuartos, tengan horarios irregulares de sueño y desajustes en su alimentación.

Se sienten expuestos a situaciones que generan ansiedad, frustración y la desinformación por la falta de orden y espacio personal en el hogar, todo esto puede provocar una inestabilidad emocional.

Hemos aprendido que este tiempo de confinamiento puede convertirse en una época para reforzar los lazos familiares y generar comunicación asertiva, entonces, ahora que los hijos están de regreso, el tiempo que pasarán juntos deberá ser aprovechado para restaurar la conexión perdida, la paciencia, la empatía y la comunicación, serán acompañantes mutuos en este viaje.

Comparto algunas recomendaciones para padres e hijos
Restablezcan el respeto:

Recuerden que sus hijos ya habían salido de casa y adquirieron nuevas costumbres y filosofías. Respeten sus tiempos de privacidad, sus tiempos en las redes sociales con sus amigos, su espacio físico, ideologías, formas de pensar y tratemos de escuchar asertivamente sus puntos de vista.

Dejen que sus hijos tomen decisiones:

También aprendamos de los hijos, que sientan la libertad de elegir su dinámica y su orden en el hogar respetando las reglas ya establecidas.

Mantengan una rutina diaria:

Por ejemplo, el horario de las comidas, las reuniones familiares, alguna planeación de ejercicio o estiramiento si está en sus posibilidades y trabajo/actividad escolar.

Es recomendable que continúen con sus ritmos y hábitos similares que los que mantenían cuando estaban fuera de casa. El regreso de los hijos al nido

Intenten calmar sus emociones:

Primero, reconociéndolas, después haciéndose responsables y finalmente accionar hacia una solución. Reconozcan la emoción y pónganle nombre (enojo, frustración, desesperación, alegría, etc.).

Después, me hago responsable de lo que estoy sintiendo, de dónde originó y/o hacia dónde me lleva este sentimiento y cuál es la respuesta que obtendré.

Finalmente, acciono hacia una solución, comunico lo que estoy sintiendo con alguien que me inspire la confianza.

Mantengan comunicación con familiares y amigos:

No fomenten el aislamiento en su totalidad. Organicen un tiempo para pasar en redes sociales, ya que es el único medio actualmente en el cual los hijos mantienen contacto con el exterior.

Fomenten respeto mutuo con conversaciones emocionalmente productivas e inclusivas. Hablen de sus amigos y de sus relaciones nuevas fuera de casa. Tomen un espacio para poder interactuar y compartir diferentes temas, ideas, o puntos de vista, siempre manteniendo el respeto y la comprensión mutua.

Limiten quejarse:

Es imposible no sentir, pero sean benévolos con ustedes mismos y comprensivos. Sean creativos, amables, generosos y sobre todo, demuéstrense amor.

Activen la solidaridad y la empatía:

Busquen formar o participar en algún voluntariado. Tengan alguna actividad para apoyar a alguien o a grupos en desventaja. Encuentren la mejor versión de ustedes. Reconozcan sus fortalezas y motiven su identidad.

Darse un descanso y disfrutar el silencio y la paz del hogar, ayuda a obtener relajación física y emocional. Dense tiempo para dormir, meditar o practicar técnicas de respiración.

Para complementar la meditación o la respiración, les recomiendo escuchar música integrando aromas relajantes. Si estás bien, tus hijos estarán bien. No es una garantía, pero es de gran apoyo. 

En estos tiempos de cambios impredecibles, se puede llegar a sentir tensión que resulta en niveles altos en el termómetro de las emociones. El regreso de los hijos al nido

Todos queremos ser felices, todos deseamos lograr metas que nos lleven a una realización plena. Algunos padres queremos que nuestros hijos sean felices y logren sus metas, motivarlos para que crezcan en sus capacidades y superar los obstáculos.

Sabemos que para muchos hijos salir de casa y buscar nuevas metas y desafíos en la vida supone un reto de crecimiento personal y, en este impulso a la madurez, fortalecen sus valores y asumen responsabilidades.

Apoyemos su adaptación en casa, seamos sus soportes, sus acompañantes en el encuentro de su identidad y profesión, y no detengamos su vuelo, como dice la Santa Madre Teresa de Calcuta:

“Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo, enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño; enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida, sin embargo… en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado”.