fbpx

Por: Ana Castillo

En estos tiempos difíciles, donde encontramos muchas historias de vida y supervivencia de este terrible virus como lo es el Covid-19 Sobreviviente de Covid 19. 

Nos topamos con la historia de Sergio, un joven de 20 años a quien, junto con su familia, esta enfermedad le movió su mundo en cuestión de días, pero que, con la fuerza del amor familiar, ha sabido salir adelante.

Sergio, quien se distingue por contar con una óptima condición física, empieza sus malestares una tarde de viernes, sentado en la sala de su casa, en familia, en donde repentinamente un dolor que se empezó a extender por todo el cuerpo, en pocas horas, ya se había convertido en fiebre.

Su madre, consulta a su médico vía telefónica y le hace saber las posibilidades de que fuera portador del virus, le mandan a hacer las pruebas a la familia la cuales señalan que sólo Sergio tiene coronavirus.

Por lo que de inmediato todos en casa se ponen en aislamiento total, de acuerdo a protocolos e indicaciones médicas, la cuales también señalaban que llevaría el paciente su tratamiento en el hogar.

Para ella y su familia, la rutina cambió, manejar el aislamiento de su hijo con cautela y tratan de apoyar en lo más a Sergio. Sobreviviente de Covid 19

Quien por muchos días no podía ingerir alimentos de los fuertes dolores, sobre todo el de garganta; era la lucha para estabilizar su temperatura, para tratar de calmar el malestar.

Tapabocas, mascarilla, bata desechable y pies cubiertos, eran parte del armamento diario de esta madre, que a veces, se ponía más de una indumentaria para poder protegerse y dar un fuerte abrazo y consuelo a su hijo.

Horas de sobresaltos, de cambios, de síntomas recrudecidos, fiebres y dolores incesantes, días sin descanso, cuidando de todo, alimentación, ánimo, salud y familia, fueron los que vivió este hoy, sobreviviente de Covid.

Quien compartió su dolor con su familia, con su madre, para quien no había cansancio ni desgaste válido para soltarlo en esta batalla. Sobreviviente de Covid 19

Diez días duró lo más fuerte de este viacrucis, para después ver de a poco su mejoría, lo que implicó una forma nueva de vida para todos, donde el virus parecía desaparecer, pero los síntomas de cansancio y de imposibilidad de esfuerzos continuaban.

Se requirieron nuevamente exámenes, los que indicaron un pequeño daño en los pulmones, lo que señalaba que, para la posteridad, el joven requeriría de un estilo de vida diferente al que llevaba.

Con cuidado para evolucionar de la mejor manera.

Esta es una historia de muchas, donde pega a todos los miembros de la familia, donde hay que hacer uso de fortaleza con la que hemos sido forjados.

Donde las madres, como casi siempre, acuden al llamado de ser enfermeras, cocineras, terapeutas, animadoras y todo lo que se requiera en función a su hijo, donde no hay lugar para angustia ni preocupación, sino para la ocupación.

Este es un caso de recuperación ante el virus, pero nos abre los ojos respecto a las posibles secuelas que no debemos perder de vista, es muy importante el seguimiento y monitoreo porque por testimonios es sabido que en algunos casos no existen síntomas posteriores, pero sí existe algún daño interno.

Cuidémonos, cuidemos a los demás, empatía para pacientes y familiares, que son la otra cara de la moneda en esta pandemia, para quienes lo pasaron o lo están pasando, no podemos más que ser solidarios y buscar la posibilidad de ayudarlos en lo que esté a nuestro alcance, eso también es parte de la cura, unidos salimos de esto.