Depresión y corazón: lo que muchos hombres sienten pero casi nunca hablan
Por Dr. Adriana Rodriguez, Psiquiatra Clínico
Muchos hombres creen que tener depresión significa únicamente sentirse triste. Pero en realidad, la depresión también puede aparecer como cansancio constante, irritabilidad, problemas para dormir, enojo, pérdida de energía o falta de motivación. Y esto ocurre con mucha frecuencia en personas que tienen problemas del corazón.
En un análisis de más de 4,200 personas con factores de riesgo cardiovascular, se encontró que casi la mitad eran fumadores y más de un tercio tenían hipertensión arterial. Los estudios científicos internacionales muestran que aproximadamente 1 de cada 3 hombres con enfermedad cardiovascular puede presentar síntomas de depresión, aunque muchos nunca reciben ayuda psicológica o psiquiátrica.
Esto sucede porque el corazón y el cerebro están profundamente conectados. Cuando una persona vive con estrés constante, miedo, enfermedades crónicas o limitaciones físicas, el cuerpo produce sustancias inflamatorias y hormonas del estrés que afectan tanto al estado emocional como al sistema cardiovascular.
Además, los hombres suelen expresar la depresión de forma diferente. En lugar de llorar o pedir ayuda, muchos se vuelven más aislados, irritables o aumentan el consumo de tabaco y alcohol. Por eso, la depresión en hombres frecuentemente pasa desapercibida.

La gráfica resume de manera sencilla algunos hallazgos importantes. Aunque alrededor del 15% de las personas estudiadas tenían alto riesgo cardíaco, la frecuencia de tabaquismo e hipertensión fue mucho mayor. La depresión estimada aparece como un problema muy frecuente y silencioso.
Como psiquiatra, una de las cosas más importantes que intento explicar a mis pacientes es que la depresión no es debilidad. Es una condición médica real que puede empeorar enfermedades cardíacas y aumentar el riesgo de infarto o muerte si no se trata adecuadamente.
Cuidar la salud mental también protege el corazón. Dormir bien, dejar de fumar, hacer ejercicio, hablar de las emociones y pedir ayuda profesional puede salvar vidas.

