Por: Dr. Óscar García Tovar  | Mayo 2020

La columna cervical está formada por 7 vértebras que conectan el cráneo con el tronco, y junto con los músculos y ligamentos dan estabilidad a la columna.

Los músculos dan soporte a la cabeza y movilidad, y la gran movilidad del cuello lo hace vulnerable a lesiones y desgaste.

A través de la columna cervical, los nervios que van de la cabeza a los brazos y piernas están protegidos por las vértebras, los cuales llevan la información que nos permite mover y sentir los brazos y piernas.

El dolor del cuello puede originarse en los músculos, ligamentos y nervios. También los huesos y articulaciones o los discos que van entre las vértebras pueden producir dolor, mismo que puede presentarse en el cuello, en los hombros, brazos o en la parte alta de la espalda, por lo que fácilmente se confunde con dolor que se origina en los hombros.

«En gente joven, las causas más comunes son lesiones o movimientos bruscos como los que se producen en un choque automovilístico o en caídas y lesiones deportivas»

En niños y personas jóvenes, la llamada tortícolis muscular producida por una contractura o espasmo muscular intenso, es muy dolorosa y limita el movimiento del cuello.

En personas mayores de 40 años, los discos cervicales, que son una especie de amortiguador entre las vértebras, se empiezan a desgastar y disminuyen su tamaño, produciendo movimiento anormal entre ellas e irritación de las articulaciones, lo cual se manifiesta por dolor y limitación de la movilidad del cuello.

Cuando un disco se inflama y una parte del mismo se hace prominente, comprime a los nervios cercanos, produce dolor que se puede manifestar en el cuello, hombros, brazos y hasta en las manos. Además, se puede presentar adormecimiento, ardor, calambres, disminución de la sensibilidad y de la fuerza del brazo y mano.

En las lesiones más severas del cuello, como fracturas o luxaciones, se pueden lastimar los nervios y producir parálisis. Éstas, son generalmente producto de caídas de altura, accidentes automovilísticos a alta velocidad, volcaduras o al “tirarse de clavado” en una alberca de poca profundidad. Cuando esto sucede, se debe inmovilizar el cuello con algún tipo de collarín, una sábana o una almohada, para no producir mayores lesiones, para posteriormente trasladar al paciente a un hospital para una revisión y tomar radiografías del cuello.

«La evaluación médica inicial consiste en un examen clínico y radiografías del cuello, y está dirigida a encontrar una causa específica del dolor e iniciar el tratamiento apropiado»

Generalmente con medicamentos antiinflamatorios y para el dolor, relajantes musculares, calor local e inmovilización temporal con un collarín.

La mayoría de los casos se resuelven con medicamentos, reposo, inmovilización y fisioterapia o rehabilitación. En los casos más severos o resistentes se puede requerir de una operación para resolver el problema.

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