El linfedema se produce cuando el sistema linfático no es capaz de drenar la linfa y provoca una hinchazón por acumulación de líquido en los tejidos blandos del cuerpo.

La linfa es un líquido formado por proteínas, agua, hidratos de carbono y células que ayudan a combatir enfermedades e infecciones, se transporta desde los tejidos por el sistema linfático hasta devolverla nuevamente al sistema venoso.

Éste puede presentar varias formas y afectar a diversas partes del cuerpo, normalmente las extremidades, pero también es frecuente en las zonas genitales o la cara.

Por lo general se presenta de forma lenta y progresiva, siendo sus principales síntomas:

  • Piel tensa, blanca
  • Edema blando y depresible al tacto
  • Con el tiempo, aumento de volumen, pesadez
  • Alteraciones en la movilidad general
  • Alteraciones en la piel
  • Alteraciones en la circulación
  • Asimetrías
  • Infecciones, que pueden empeorar hasta llegar a casos graves de, convirtiendo el miembro en una masa uniforme

Se clasifican en dos tipos, según su origen:

Primarios: Aquellos que no tienen causa aparente, pueden ser congénitos o aparecer en la adolescencia o más tarde. Se producen porque las vías linfáticas no funcionan con normalidad o su número es menor del necesario para que su sistema linfático sea competente.

Secundarios: Cuando el sistema linfático es normal, pero ha sido alterado por traumatismos, operaciones quirúrgicas, irradiaciones o infecciones.

El linfedema suele presentarse después de sufrir un tumor o haber recibido un tratamiento que afecta al flujo de la linfa a través de los ganglios linfáticos.

Factores de riesgo:

  • Extracción de ganglios en axila, pelvis, ingle o cuello
  • Radioterapia en axila, pelvis, ingle o cuello
  • Mayor número de ganglios extirpados
  • Exceso de peso y obesidad
  • Cicatrización lenta de la piel tras una cirugía
  • Tumor que afecta o bloquea los ganglios o conductos linfáticos de cuello, tórax, axila, pelvis o abdomen.

Tratamiento

Consiste en medidas generales, algunos medicamentos que actúan sobre el tono venoso y linfático, sin embargo, el pilar del tratamiento es la elastocompresión, requiriendo el paciente compresión en la zona afectada, ya sea una media  y/o manga, así como el realizar ejercicio físico supervisado, además de masajes de drenaje linfático.

Una de las metas de su tratamiento es prevenir infecciones que puedan afectar aún más los linfáticos, por lo cual se les hace hincapié en la limpieza de la piel y de lubricación en general para prevenir que las bacterias entren a la piel.

Cuando el paciente se atiende de forma temprana y lleva un buen apego a la elastocompresión y a su tratamiento médico, el pronóstico de los pacientes puede ser bueno.

El especialista que se encarga del diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los pacientes con linfedema es el angiólogo, quien seguramente apoyará a mejorar su calidad con las indicaciones comentadas anteriormente.

Asegúrese antes de asistir con un especialista que éste se encuentre certificado por el Consejo Mexicano de Angiología y Cirugía Vascular.