La colposcopía es una forma de examinar las condiciones en las que se encuentra el cuello uterino, estudio que ayuda a diagnosticar posibles lesiones, tanto benignas como malignas, en la mujer. Se trata de un estudio importante, sobre todo para la prevención del cáncer del tracto genital inferior, que incluye cuello uterino, vulva, vagina y ano, y le permite al médico ginecólogo observar por medio de un aparato llamado colposcopio, con más claridad y aumento, las lesiones precursoras del cáncer. La colposcopia es uno de los métodos más modernos para diagnosticar patologías del cuello uterino.

El colposcopio ilumina por dentro a la vagina y al cuello uterino, y puede aumentar la vista normal de 2 a 60 veces. Este examen le permite al médico detectar problemas que no se pueden ver a simple vista y permite realizar con mayor exactitud y seguridad el papanicolau o la toma de biopsias ante la presencia de lesiones sospechosas en el cuello uterino.

«Toda mujer que haya iniciado relaciones sexuales debe realizarse el estudio, así como pacientes con flujo vaginal que no se cura con tratamientos usuales, o aquellas con sangrado transvaginal anormal.»

Generalmente, se hace una colposcopía cuando a la mujer se le ha realizado previamente un papanicolaou en el que se han detectado células anormales que podrían ser cancerosas o precursoras de cáncer de cuello uterino. De hecho, esta prueba se considera el segundo paso de diagnóstico del cáncer de cuello de útero tras la citología vaginal.

Igualmente, a veces se solicita esta prueba cuando se sospecha la presencia de alguna patología cervical tras una revisión ginecológica, como una infección o inflamación cervical, una neoplasia intraepitelial cervical (NIC) o displasia, pólipos, etc., así como para controlar periódicamente a aquellas pacientes que tengan antecedentes de infección por virus de papiloma humano VPH o cáncer. También si hay presencia de lesiones externas (verrugas, condilomas, úlceras, excoriaciones).

Realizarse este examen no requiere ninguna preparación especial, pero sí es recomendable el vaciamiento de la vejiga y el intestino previamente al examen, así como que la mujer no esté menstruando al momento de la evaluación para que pueda verse mejor el cuello uterino. Las 24 horas anteriores al examen, no se deben tener relaciones sexuales ni practicar lavados ni duchas vaginales, ni usar cremas vaginales.

La colposcopía puede detectar lesiones pre-cancerígenas, cancerígenas y otras lesiones en el cuello del útero, así como otras enfermedades que no se ven a simple vista. Además, sirve como método para evaluar el estado del cuello uterino, previo a cirugía.

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