El tendón de Aquiles es el tendón más grueso y fuerte del cuerpo, conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón (calcáneo).  Al correr, la fuerza generada sobre éste puede llegar hasta 3 veces el peso corporal, por lo que esta lesión es más común en los corredores de velocidad, los que corren pendientes ascendentes y quienes corren de puntas, siendo más común en hombres.

Aproximadamente dos terceras partes de las lesiones afectan al tendón en su porción central y un tercio al sitio donde llega al hueso del talón, inflamación que se mantiene con dolor, rigidez, hinchazón y aumento de temperatura local, los cuales pueden llegar a impedir o limitar la capacidad de correr.

Es muy raro que sufra una ruptura completa en corredores, esto es más frecuente en actividades como el basquetbol, soccer o deportes de raqueta, en los que movimientos súbitos de arranque o cambio de dirección pueden producir una ruptura completa.

Tratamiento

Incluye el uso de medicamentos para el dolor, anti-flamatorio ejercicios de estiramiento, los cuales consisten en pararse de puntas sobre el borde de un escalón y luego lentamente dejar caer el talón hasta más abajo de donde está la punta del pie. Se recomienda realizar 3 series de 15 repeticiones, dos veces al día por unas 12 semanas.

Otras medidas útiles son aplicar calor antes de correr y hielo al terminar, o alternar frío y calor 5 minutos cada uno un par de veces al día, masaje para relajar los músculos de la pantorrilla, uso temporal de aumento en el tacón para disminuir la tensión sobre el tendón y usar una férula por la noche, que produce un estiramiento suave pero sostenido del tendón de Aquiles.

En casos especiales, una plantilla o soporte puede ser de utilidad, el uso de diversos métodos de, fisioterapia incluyendo aplicación de medicamentos a través de la piel y ondas de ultrasonido, pueden acelerar la cicatrización. Otros métodos como la aplicación de plasma rico en plaquetas parecen ofrecer resultados favorables, sin embargo, son costosos y aún se encuentran en fases iniciales de uso.

Dependiendo de la intensidad del dolor, se puede reiniciar el trote progresivamente, usando calor antes de iniciar y hielo al terminar.

Recuerde, escuche a su cuerpo, si el dolor va en aumento o produce cojera, inflamación etc. deje de correr y visite a su médico.